Efectos de detenerse de golpe, al cruzar la meta

En un entrenamiento o en una carrera, afortunadamente, solo vemos cuerpos en movimientos, confiando en la condición física de cada uno, sin detenernos a pensar de qué manera participan las partes que componen el organismo cuando está haciendo ese trabajo.

meta

Los órganos más directamente implicados son el corazón, los vasos sanguíneos, los pulmones, los músculos y el cerebro. Si los viéramos en acción, nos plantearíamos seriamente la necesidad de estar permanentemente escuchando a nuestro cuerpo cuando requiere de ayuda.

Cuando se activan los músculos, empiezan a demandar de energía, es decir necesitan oxígeno y nutrientes. Éstos últimos llegan al músculo a través de la sangre transportada por los vasos sanguíneos. A mayor exigencia, se requiere más sangre y por ello, el corazón aumenta la frecuencia cardiaca y el volumen que expulsa en cada latido. El pulmón también aumenta la frecuencia respiratoria y el volumen movilizado en cada respiración y el cerebro es el encargado de dar las órdenes a dichos órganos para que actúen armónicamente durante el esfuerzo físico.

Ésto, que probablemente sea ya una obviedad para los seguidores del Mundo de los Corredores, debe servir como reflexión sobre la importancia de no detenerse de golpe al cruzar la meta, si se pretende tener una rápida recuperación, y evitar lo que se conoce como “Hipotensión Postural”.

Al detenerse inmediatamente, se produce un descenso muy brusco de la presión arterial, se detiene la acción de doble bombeo del músculo a contraerse, y se queda detenida sangre en la piel y en las piernas. Esto hace que retorne menos sangre a la circulación central y al cerebro, lo que a veces se refleja como mareos y hasta desmayos. Este efecto puede verse agravado por el estado de deshidratación que se tiene en ese momento, puesto que reduce el volumen de sangre.

Por lo tanto, consejo: al terminar la carrera, siga trotando unos minutos y posteriormente, camine para que la frecuencia cardíaca vaya disminuyendo poco a poco. Eviten sentarse inmediatamente, para que la musculatura no se ponga rígida y tomen líquidos a pequeños sorbos. La vuelta a la calma al terminar una carrera o entrenamiento, tal como el calentamiento previo y posterior estiramiento, no se deben olvidar aunque tengamos un buen estado físico.

Recuerden equilibrar su felicidad con aceptable tiempo material y excelente tiempo espiritual. Éxito, salud y paz.
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