Los Diez Mandamientos para la compra de tu calzado de correr

Primer mandamiento: Nunca debes acudir con prisa a una tienda especialista. Debes escoger un día en el que dispongas de tiempo suficiente para hacer una buena elección, hasta que encuentres la que más cómoda te queda. “Una mala elección es una futura lesión” (qué frase me salió!).

zaparunning
Segundo mandamiento: Para qué la vamos a utilizar?, incidiendo sobre todo en dos premisas: la superficie por la que vamos a correr y si las usaremos para entrenar o competir. .

Tercer mandamiento: considerar nuestro peso y sexo, pues suele haber diferencias de hormas, tallas y colores entre los mismos modelos de hombre y mujer, sin que unas sean mejores que las otras. Solo tener en cuenta que a mayor grado de protección, mayor peso.

Cuarto mandamiento: tipo de pisada, es decir, si somos pronadores, neutros o supinadores. En la pisada hay tres fases, primero una de impacto en la que el pié choca con el suelo, una segunda de apoyo, donde la planta del pie está en contacto con el suelo en su totalidad y la tercera fase que es la impulsión, que es cuando los dedos provocan el desplazamiento. La pronación se produce cuando en la segunda fase: el pie se “hunde” hacia dentro, hacia el arco. La supinación es la reacción contraria, no hay hundimiento (o falta de pronación), y la pisada neutra es la intermedia que sigue el eje del desplazamiento lineal. Cuál eres tú?

Quinto mandamiento: hay que acudir después de entrenar o cuando ya llevemos un tiempo con nuestras labores cotidianas, pues ya tendremos el pie dilatado.

Sexto mandamiento: llevar a la tienda los calcetines que usamos normalmente para correr y probarlas con ellos

Séptimo mandamiento: El calzado siempre hay que probárselo en los dos pies, pues es habitual tener uno más grande que otro. No deben quedar ni muy justas ni demasiado holgadas, debe sobrar medio centímetro entre el dedo más largo y la puntera.

Octavo mandamiento: Si usamos plantillas correctoras, debemos solicitar calzado neutro, ya que no necesitamos de corrección adicional. Encajar correctamente las plantillas en las zapatillas, quitando las que traigan de origen, sin que se deban desplazarse dentro.

Noveno mandamiento: Con ellas atadas, caminaremos por la tienda para intentar notar su amortiguación, estabilidad, flexibilidad y ligereza, y percibir si nos sentimos cómodos y si tienen ninguna pieza o defecto que nos pueda molestar.

Décimo mandamiento: Una vez que las tengamos, antes de comenzar a correr es conveniente probarlas por casa para comenzar a domarlas y al tercer o cuarto día realizar un trote suave con ellas para adaptarlas a nuestro pie y ya estarán listas para su uso.

Por último, hay que recordar que las zapatillas no duran eternamente, que un modelo de entrenamiento estará entre los 700 y 1.000 kilómetros, dependiendo de nuestras características (peso y pisada) y el lugar por el que entrenemos. En el caso de las de competición la durabilidad se reduce a la mitad.

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