3 alimentos que jamás comerías si supieras cómo se elaboran

La gelatina, el paté y la morcilla son tres claros ejemplos de productos que se elaboran siguiendo un método bastante repulsivo. Visto así, resulta lógico que gran parte de la población prefiera no saber cómo se elaboran ciertos alimentos.

Hay alimentos que se sientan permanentemente en el banquillo de los acusados y que todos señalamos con el dedo sin el más mínimo rubor. Sin pruebas no hay delito ni condena. Sabemos las leyendas urbanas que giran en torno a los alimentos y las bebidas están a la orden del día, pero lo peor es que muchas de ellas son ciertas. ¿Nunca te has preguntado cómo se elaboran los productos que consumes? ¿No sientes curiosidad por saber con qué ingredientes se preparan tus alimentos favoritos?

Gelatina

Cuando llegues al final de estas líneas, es probable que no te apetezca volver a probarlos. La gelatina se considera un producto muy saludable, ya que no tiene conservantes ni aditivos y está indicada para prevenir patologías como la osteoporosis y la artrosis. Aparentemente es bastante inofensiva, pero también tiene su lado oscuro. La gelatina está hecha en un 90% de colágeno. Un pequeño inciso: ¿sabes qué es el colágeno? Puede sonar un poco macabro, pero se trata de la piel sin curtir del ganado vacuno y los descarnes frescos de la cabeza y los huesos. De ahí, va a parar directamente a tu nevera.

Morcilla

La morcilla es una de las claras representantes de la cocina española, uno de los alimentos que forma parte del patrimonio gastronómico de nuestro país. Sí, no es más que un embutido de sangre de cerdo coagulada. Para llevártela a la boca, antes se deben lavar las tripas del cerdo con jabón y limón hasta eliminar por completo el olor. Si al masticar la morcilla encuentras algún elemento más duro de lo normal, puede que te sea útil saber que en ocasiones se le añaden huesos triturados de la cabeza del cerdo.

Paté

Que levante la mano el que sepa a ciencia cierta qué lleva el paté con el que untan el bocadillo. Se prepara con el descarte de carne y vísceras (pulmones, corazón, hígado, páncreas, bazo…) de distintos animales: vacas, cerdos y patos, entre otros. Para conseguir la textura, consistencia y el sabor característico del paté, a estas “sobras” se les añade leche, harina, especias, conservantes, aditivos y otros ingredientes. Siento decirte que lo menos abunda en la mezcla es el hígado.

Artículo extraído de muyenforma

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