Snowboard sin vicios

No estropees un día de snowboard perfecto por no llevar claros algunos detalles básicos ni permitas que esos pequeños “vicios” detengan tu evolución. Fidel Alonso, corredor del equipo HEAD, te da algunos consejos y trucos para que esta temporada disfrutes mucho más de la nieve.

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Iniciarse en el snowboard es francamente divertido, pero hay ocasiones en que tu perfecto día de nieve puede convertirse en una auténtica pesadilla si desconoces detalles que son básicos para el buen funcionamiento de ésta actividad.

Me gustaría centrarme en una serie de conceptos básicos que son los que habitualmente dan más quebraderos de cabeza a los principiantes –y no tan principiantes- en el mundo de la tabla. También vamos a descartar algunos vicios que se adquieren de forma inconsciente y que imposibilitan que puedas evolucionar adecuadamente con la tabla. Lo mejor es ponerles freno antes de que te vayas de viaje a tu estación de esquí favorita.

→ Atento a tus botas

En mi opinión, las botas son el elemento más importante del material, por delante incluso de la tabla y de las fijaciones. Unas botas de mala calidad que no aíslen del frío y el agua como debieran te garantizan que comiences a odiar este deporte. No hay cosa peor que sentir los pies calados cuando estás en la nieve con un frío que pela. Si vas a alquilar material de snowboard para tu primera vez, revisa que las botas estén en buen estado y no está de más que preguntes por el modelo y marca para tener algo de información extra.

La talla es otro de los problemas, hay que tomarse tiempo en decidir la talla de la bota y no hagas mucho caso al número de pie que tienes en tus zapatillas de deporte, ya que dependiendo de la marca cambiará notablemente. El dolor que provoca una bota de talla pequeña mal seleccionada hará que acabes en la cafetería esperando a tus amigos. Por el contrario, una bota que te quede grande aumenta el riesgo de lesión. Para saber elegir tu talla adecuada presta atención a los siguientes puntos:

  • En la tienda, ajusta y ata la bota como si fueras a calzarte la tabla y camina con ella para experimentar sensaciones. El dedo gordo del pie debería tocar la punta del botín interior pudiendo moverlo. Si te aprieta, pide medio número más hasta que des con la talla correcta. Piensa que la bota cederá y ganará un poco de talla después de varios usos, con lo que si crees que te queda “justa” pero sin molestias quizás sea tu talla.
  • Con la bota atada prueba a flexionar las rodillas con la planta del pie apoyada al completo y sin despegar el talón. Si al flexionar se mueve o se levanta el talón dentro de la bota, definitivamente necesitas una talla menor. El pie debe estar completamente sujeto cuando estés flexionando sin moverse dentro de la bota.
  • Por último, una vez que ya tengas tus botas y estés a punto de ponerte la tabla, átalas con firmeza pero no te pases. Es tan contraproducente atar las botas al máximo como dejarlas flojas.

→ Mira qué te pones

Uno de los errores más comunes es ir equipado con ropa de abrigo no adecuada. Lo más importante que debes saber es que para los deportes de invierno hay que ir vestido por capas, como una cebolla. De este modo, podrás prescindir de una capa en caso de exceso de temperatura. En caso contrario, puedes saturar de sudor el abrigo si sólo llevas una capa y quedarte congelado en cuanto te quedes parado. Y al revés, podrás congelarte de frío en caso que no estés muy abrigado si tu estupendo día soleado cambia drásticamente a peor como puede ocurrir en la montaña.

Elige una primera capa compuesta de una camiseta térmica que transpire y mantenga la temperatura de nuestro torso. A continuación una segunda capa que puede ser una sudadera fina, forro polar o similar y, por último, la chaqueta.

→ Enmascarado

Te recomiendo que uses máscara de ventisca en lugar de gafas de sol, ya que ante una caída puedes lesionarte con los cristales y la montura dura. Presta atención a dos puntos en concreto, la zona de ventilación situada en la parte posterior (cejas) e inferior (pómulos) de la máscara que debe estar siempre sin obstruir, y por otro lado, la lente. A la hora de limpiar la lente vigila que no haya elementos que puedan rayarla y usa la propia funda o un trapo suave.

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