Geles energéticos ¿Son para todos?

Son la forma de alimentación de miles de corredores de montaña, sobre todo los de largas distancias, que los usan como fuente de glucógeno e incluso con sustancias estimulantes, como la cafeína, que otorguen un plus de energía.

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Los geles energéticos llevan siendo desde hace varios años una de las fuentes energéticas más solicitadas por los corredores de montaña, sobre todo cuando se enfrentan a una competición, en la que las reservas de energía son rellenadas con estas pequeñas dosis que aglutinan una serie de componentes que nos pueden ayudar a terminar carreras.

Para comenzar, debemos saber qué es lo que lleva un gel común que podemos encontrar en cualquier tienda de deportes. El ingrediente principal de estos preparados son los hidratos de carbono, que el cuerpo, a través de una serie de procesos, es capaz de convertir en glucógeno muscular, que es la gasolina de nuestros músculos.

Para que esto ocurra, el cuerpo debe primero digerir estos carbohidratos y que atraviesen la pared intestinal  y de ahí irán a la sangre que la transportará a los músculos, por lo que se puede decir que el término de energía instantánea que muchos geles aducen no es del todo cierto, y hasta pasados unos minutos no notaremos sus efectos.

Además de los hidratos de carbono, los geles suelen venir con otras sustancias que pueden ser muy beneficiosas, como sodio, potasio, calcio, vitamina C o vitamina E, que nos ayudarán a mantener el nivel de sales y minerales en sus debidos parámetros para que no tengamos problemas derivados de su falta.

Asimismo, hay una serie de geles que también contienen sustancias estimulantes, como la cafeína, que nos puede aportar un plus que se agradece sobre todo en pruebas largas y que debemos evaluar nosotros mismos si las vemos como necesarias o no para la carrera en concreto que estamos realizando.

Una vez que sabemos qué es lo que contiene un gel energético y cómo actúa una vez lo hemos ingerido, el siguiente paso es explicar la forma ideal para tomar los geles. En principio, estos preparados energéticos son más útiles en pruebas de larga duración, en las que vayamos a agotar nuestras reservas de glucógeno muscular, el cual debemos haber llenado por completo antes de la competición.

Por ello, son más aconsejados en pruebas que vayan a sobrepasar la hora y media o dos horas de ejercicio, y prácticamente esenciales en aquellas en las que vayamos a estar en actividad por encima de las 4 horas, como pueden ser los maratones o los ultra trail, pero, ¿cuántos y con qué periodicidad debemos consumirlos?

No hay una respuesta exacta, ya que lo que funciona para un corredor no lo hace para los demás; en la élite, los corredores de ultra trail suelen llevar un consumo de dos geles por cada hora de carrera; este es un parámetro que siguen atletas como Anton Krupicka, Dakota Jones o Joe Grant, aunque otros, como Cameron Clayton los consumen más asiduamente, llegando a tomar cuatro o cinco por cada hora.

Como regla general, debemos tomar los geles según una estrategia previamente estudiada y preparada con anterioridad en los entrenamientos, de forma que conozcamos mejor las necesidades propias de nuestro organismo, para así hacer más eficiente su toma y no pasarnos o quedarnos cortos, teniendo en cuanta la ingesta de otros alimentos, como barritas, fruta y demás, que podamos realizar en los avituallamientos. Todo suma y no debemos pasarnos.

Por ello, y para evitar también llegar a sufrir un bajón físico importante o una pájara, se suele aconsejar que se tomen cuando aún no hemos llegado a ese punto y mientras todavía sintamos que estamos con algo de fuerzas, ya que cuando llega el hombre del saco es muy difícil sacárnoslo de encima, por lo que siempre hay que ir un paso por delante.

También es importante ser conscientes de que la ingesta de carbohidratos y sales en pruebas de larga duración deben ser las adecuadas, por lo que los geles deben ser consumidos con agua, entre 200 y 300 ml, en lugar de con bebidas isotónicas o energéticas, ya que nos podrían causar problemas gástricos derivados de una ingesta masiva de sales.

Dentro de la multitud de opciones de geles que existen en el mercado, lo ideal es ir probando hasta que encontremos el que más se ajusta a nuestras necesidades y aquel que nos entre bien, es decir, uno con un sabor y textura que nos sea agradable y que no tenga efectos secundarios, como posibles diarreas. También es interesante ir alternando sabores dulces y salados para no llegar a sentir una sensación de empalagamiento y que no seamos capaces de tomarlos tras horas de carrera.

Mientras algunos corredores se toman el gel en varias tomas, otros lo hacen de una sola; en general, los geles vienen preparados para ser tomados de una sola vez, con cantidades que oscilan entre los 30 y los 45 gramos, con las proporciones exactas que cada marca cree idóneas para los deportistas. Aquellos que vienen con un tapón, que permiten su cierre posterior a su uso pueden ser consumidos en más de una toma, aunque lo mejor, como siempre, es que sepamos qué es lo que nos viene mejor en cada momento.

Por lo tanto, en esto de los geles, como en casi todo, no hay unas reglas inamovibles, sino que siguiendo unas pautas comunes como las expuestas anteriormente, debemos ir afinando las tomas dependiendo de nuestras necesidades, de ahí la importancia de probar todo en los entrenamientos, para llegar con la mejor información sobre nuestra maquinaria y la gasolina que en cada momento debemos procurarle.

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