El café y el corredor

Un entrenador de corredores de maratón de alto nivel comentaba que, en las grandes pruebas internacionales, “en el desayuno previo a la carrera, las jarras de café ‘vuelan’. Se consume más de lo normal”. La razón parece estar en las virtudes de la cafeína como lipolítico (es decir, capaz de producir energía a partir de la descomposición de las grasas, ahorrando así glucógeno), una cualidad de especial interés en las pruebas de larga distancia.

cafe

Un buen compuesto
El café posee casi 400 compuestos químicos. Los principales son la cafeína, los taninos, el azúcar caramelizado y el dióxido de carbono, amén de otros que ejercen fundamentalmente una acción aromática. Desde el punto de vista nutricional, se estima que una taza de café sin azúcar de unos 100 mililitros (la mitad de un vaso corriente) contiene, además de un buen número de vitaminas y minerales, unas 2,5 kilocalorías.

Por lo que respecta a la cafeína, la verdad es que existen grandes variaciones entre los diferentes tipos de cafés y su forma de prepararlo. El tiempo de filtrado, la variedad del grano de café y el hecho de que sea instantáneo o regular influyen drásticamente en los miligramos de cafeína presentes en la taza, con importantes variaciones.


Explicación científica

Lo que sí es cierto es que el consumo de cafeína, incluso en niveles autorizados por la reglamentación de dopaje, posee efectos ergogénicos (es decir, existe potenciación del rendimiento físico) en especialidades de resistencia. Así de explícita es la conclusión principal de un trabajo publicado en el prestigioso Journal of Applied Physiology, que ha investigado los efectos del consumo de cafeína en el rendimiento deportivo. El estudio, dirigido por el doctor Terry Graham (una de las máximas autoridades mundiales en cafeína y deporte, con varias décadas de investigación exclusiva en este campo) ha sido realizado por un equipo de biólogos y expertos en nutrición de la Universidad de Guelph (Canadá).

Los ocho participantes en el estudio se sometieron a un test de bicicleta estática llevando a cabo un trabajo físico de una intensidad del 80 por ciento de su consumo máximo de oxígeno.

EJERCICIO: se realizó 90 minutos después de la ingestión de cafeína, teofilina (otra sustancia que pertenece, al igual que la cafeína, al grupo de las metilxantinas y tiene probada acción broncodilatadora) o bien placebo.
1. La ingestión de cafeína ofreció los mejores resultados en el parámetro descrito como “tiempo de pedaleo hasta quedar exhaustos” con un promedio de 41 minutos. La teofilina registró una media de 37 minutos y la ingestión de un placebo ofreció el peor rendimiento, con un promedio que no superó los 33 minutos de pedaleo.
2. Se midieron los niveles de adrenalina en sangre, que consiguieron sus tasas más altas con posterioridad a la ingestión de cafeína. También se registraron aumentos de los niveles plasmáticos de glicerol como consecuencia de la toma de cafeína y teofilina.

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