Mi primer plan de entrenamiento

Una de las cosas que acordamos fue intentar entrenar al aire libre siempre que pudiéramos. Yo paso la mayor parte de las horas del día encerrada en la oficina y me apetecía mucho respirar aire contaminado puro. El primer día todo fue mejor de lo que me esperaba; combinamos intervalos de carrera y caminar y luego hicimos algo de tonificación.

El segundo día previsto de entrenamiento amaneció lloviendo. Llamé a Joaquín para cancelar la clase, porque evidentementeno se podía entrenar en esas condiciones (nada que ver con el hecho de que las buenas sensaciones se habían transformado en “me duele todo, tráeme un bastón”). “No te preocupes –me dijo Joaquín–, entrenamos en tu casa”. “Uhm, ¿vale…?”. Colgué el teléfono con la perspectiva de hacer una clase suavecita. Eso ya lo he visto yo en algunas películas: señoras estupendas, delgadísimas y con casoplones que hacen yoga perfectamente peinadas y maquilladas. Bien, me gusta. Me siento capaz.

#@!%’¡. No tenía ni idea de que se pudiera hacer tanto ejercicio en tan pocos metros cuadrados. Y nada de tablitas de estiramiento: cardio, señores. Pese a mis protestas iniciales, conseguimos completar la clase con éxito y sin apoyo de una ambulancia.

Los entrenadores deben ser capaces de adaptarse a los cambios de circunstancias, tanto si se trata de un cambio de escenario como de una adaptación de tu plan porque progresas más deprisa o más despacio de lo esperado. Es imprescindible que tu plan evolucione contigo y ese es el máximo valor añadido que puede darte un experto.

A mí además me encanta que sepa de lo que está hablando porque es capaz de explicarme siempre por qué una rutina o un ejercicio hay que hacerlo así o asá. Y yo funciono mucho mejor cuando entiendo las cosas. Esta semana he aprendido lo que son las agujetas, lo importante que es el descanso y que hay que calentar y estirar muy bien para evitar lesiones.

En cuanto a mis sensaciones en estas primeras clases, aunque me duelen músculos que no sabía que tenía (el soleo), me encuentro más activa, duermo mejor y creo que ha mejorado un poco mi postura. La báscula de momento no quiero ni mirarla, que me han dicho que es pronto.

Ah! Y no me puedo despedir sin dar las gracias a todas las personas que me han ofrecido su apoyo en esta última semana. Estoy segura de que va a ser imprescindible. ¡Gracias!

Artículo extraído de entrenamiento
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